COLEGIO: FORMACIÓN INTEGRAL DEL EDUCADO

Al romper con viejos paradigmas pedagógicos, el Colegio FAAP asumió educar basándose en valores humanos y éticos que aprecian a la ciudadanía, la solidaridad y, sobretodo, al desarrollo integral del individuo. Creado en 1988, el Colegio nació naturalmente innovador al disponibilizar, con el mismo padrón de calidad educacional de la FAAP, toda la infraestructura del campus, ofreciendo una enseñanza media de calidad irrefutable. Los salones son organizados con un promedio de 25 alumnos, lo que facilita seguir con la idea de perfeccionar la acción pedagógica con base en la yuxtaposición curricular, en la calidad del cuerpo docente y en la moderna tecnología de aprendizaje.

Todo conforme otra premisa determinante: el deseo de transformar el Colegio en la puerta de entrada para las Facultades de la FAAP.

El Colegio surgió con la vocación de ser una escuela moderna, con un proyecto diferenciado: promover un proceso de enseñanza que posibilite a los educados una formación integral, respetando la individualidad de cada uno y proporcionando el desarrollo intelectual y social adecuado a la realidad en que estarán inseridos. Aquí se entiende por que el salón de clases es, en esta visión educativa, el espacio noble de la vida estudiantil. El local de transformación determinada por la relación profesor-alumno, enseñanza-aprendizaje.

El programa es abarcador, armonioso, equilibrado, adecuado a la sistematización del conocimiento, dejando de lado el enciclopedismo y pasando a ser una experiencia construida por el alumno. Este, por medio de las informaciones y orientaciones recibidas, es incentivado a levantar hipótesis, criticar, interferir, establecer Relaciones, interpretar, crear, desarrollar competencias y habilidades. El profesor, a su vez, actúa como el agente de transformación, el mediador entre el conocimiento y el educado, el profesional que contempla no apenas el raciocinio, la razón y la lógica, sino también los afectos y valores que el alumno trae de la familia y que la escuela debe acoger.

Es siguiendo esta didáctica que el ambiente del Colegio FAAP se vuelve valioso, una vez que en él el alumno se siente prestigiado, respetado y confiante en relación al futuro. Futuro que comienza a ser construido con una línea disciplinaria definida, conducente con los objetivos de cada alumno, pero en ningún momento desconsiderando límites y significados en términos de autoridad, responsabilidad, jerarquía y respeto humano.

En el trabajo de guía disciplinaria desarrollada por el servicio de Orientación Educacional imperan el sentido común y las actitudes seguras, al mismo tiempo eficientes y cariñosos, que objetivan la autodisciplina del alumno, convidándolo a entenderse a sí mismo y a los otros, para sobrevivir en un mundo que está en permanente descubierta. Por eso, la relación entre escuela, familia y educado se caracteriza precisamente por la transparencia, otro factor importante en la etapa educacional vivida por los alumnos.

Se trata de un proceso de conquistas y victorias cotidianas que, en el siglo xxi, está asociado a la modernidad de los avances y descubrimientos humanos. La mayor carga horaria del Colegio FAAP complementa la formación del alumno en relación a lo exigido por la Ley de Directrices y Bases de la Educación Nacional. Todos los estudiantes del curso medio aprenden dos lenguas extranjeras: inglés y español. Disfrutando del ambiente universitario, lo que les trae beneficios, pues se van habituando, anticipadamente, a los desafíos que tendrán que vencer para garantizar sus empleos.